Paella & Chips

CAJÓN DE SASTRE DE UNA VIAJERA

jueves, 28 de marzo de 2013

Lujo en el Mediterráneo balear. Hotel Hospes Maricel en Mallorca

Tras nuestra estancia en Palma de Mallorca, queríamos pasar uno días tranquilos, retirados de la ciudad pero no demasiado lejos.

A tan sólo 4 kilómetros de la ciudad de Palma, frente al mar Mediterráneo, se encuentra un hotel que sabe combinar como ninguno elementos del siglo XVII con elementos del siglo XXI. Se trata del Hotel Hospes Maricel.

Palacete Maricel - Entrada Hotel Hospes Maricel en Mallorca

Palacete Maricel en el Hotel Hospes Maricel en Mallorca

El Palacete Maricel, el edificio original, es increíble y ha sido reformada con mucho gusto. En esta zona, aparte de 29 habitaciones, se halla la recepción, el lounge, el bar y el Restaurante Senzone, que ofrece cocina mediterránea y donde almorzamos y cenamos de maravilla.

Lounge y Restaurante Senzone en el Palacete Maricel – Sillones en una de las salas del nuevo edificio del Hotel Hospes Maricel en Mallorca

También podréis comer en la preciosa terraza, bajo los arcos del palacio, y si bajáis las escaleras os encontraréis con el área de desayuno y la tan bonita piscina, con sus tumbonas, desde donde es posible acceder directamente al mar para darse un chapuzón.

Piscina y tumbonas en el Hotel Hospes Maricel en Mallorca

Piscina en el Hotel Hospes Maricel en Mallorca – Palacete Maricel desde la piscina

Nosotros nos alojamos en el nuevo edificio, que acoge 24 habitaciones y que, aunque sólo data de 2008, también combina magistralmente lo tradicional (la piedra, la madera) con lo moderno (el cristal, los muebles de diseño, la luminosidad). Tener una pequeña piscina infinity privada dentro de la habitación nos dejó locos. Y no os voy a nombrar las comodidades de un tal establecimiento, que son todas las que os podéis imaginar y más.

Terraza con piscina, dormitorio y bano en habitación del Hotel Hospes Maricel en Mallorca

En este edificio, Hospes Maricel también cuenta con amplios salones.

Y allí, al ladito, está el magnífico spa, donde además de disfrutar de la sauna, el hamman, el jacuzzi, la piscina climatizada y la sala de descanso, me dieron un masaje muy relajante.

Con todo esto es normal que el hotel se halla llevado diversos premios como el de Mejor Resort de Europa 2009 (Prix Villégiature, París), Mejor Suite con Terraza y Piscina (Wall Paper Desing Awards 2009), Mejor Hotel de Europa 2005 (Condé Nast Johansens), etc

Vista lateral del Palacete Maricel y maceta en el Hospes Maricel en Mallorca

En definitiva, una estancia fantástica que también nos permitió ver al Palacio de Marivent desde los lejos. El Hotel Hospes Maricel se halla efectivamente muy cerca del palacio donde los Reyes de España veranean con su familia.

Palacio Marivent en Mallorca

Hotel Hospes Maricel
Carretera de Andratx 11, Cas Català, Calvià, 07181 Mallorca
Teléfono: +34 971 707 744


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El Palacio de Marivent fue construido entre 1923 y 1925 por encargo del pintor Juan de Saridakis, que vivió en él hasta su muerte en 1963.

lunes, 25 de marzo de 2013

Hotel céntrico en Palma de Mallorca. Hotel Ur Palacio Avenida

En nuestro reciente viaje a Mallorca, decidimos, durante la primera parte de nuestra estancia, alojarnos en Palma. La idea era descubrir esta bella ciudad y, a la vez, hacer desde allí excursiones a diferentes puntos de la isla.

Necesitábamos, por tanto, encontrar un hotel. Y como a mí me va lo céntrico y bien decorado, reservamos habitación en el Hotel Ur Palacio Avenida.

El hotel está situado a lado de la estación y desde allí lleva menos de diez minutos a pie llegar hasta el corazón del casco antiguo de Palma.

El establecimiento está decorado con mucho gusto, en un estilo moderno. Para que os hagáis una idea, el establecimiento abrió en 2009 y la reforma la lleva a cabo el arquitecto Bruno Borrione, del equipo de Philippe Starck.

Sofas en recepcion y cama en el Hotel Ur Palacio Avenida en Palma de Mallorca

La habitación nos pareció amplia y luminosa, con todas las comodidades que el viajero necesita: teléfono, gran televisión, caja fuerte, aire acondicionado y calefacción, secador de pelo, etc.

Y, además, el personal fue muy atento.

Habitacion en el Hotel Ur Palacio Avenida en Palma de Mallorca

Baño en el Hotel Ur Palacio Avenida en Palma de Mallorca

Hotel Ur Palacio Avenida
Avenida Alexandre Rosselló 42, 07002 Palma de Mallorca
Teléfono: +34 971 908 108


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Palma fue fundada con este mismo nombre por el cónsul romano Quinto Cecilio Metelo Baleárico en el año 123 aC.

jueves, 21 de marzo de 2013

El cautiverio de Jovellanos en Mallorca

Gaspar Melchor de Jovellanos llega a Mallorca en 1801. No viene de visita sino que comparece esposado para cumplir presidio: primero, en la Cartuja de Valldemosa (1801-1802) y, después, en la prisión militar del Castillo de Bellver (1802-1808). Pero el gijonés no es un delincuente, sino uno de los representantes más distinguidos de la Ilustración hispana, un intelectual y un político reformista de inigualable valía.

¿Cuál es, pues, el motivo del encarcelamiento? Ha sido denunciado por adversarios políticos, que han conseguido convencer al rey. ¿El delito? Pensar y difundir unas ideas excesivamente avanzadas para la época. Jovellanos propone una educación al alcance de todo el mundo, la reforma agraria, el fomento de las obras públicas, la abolición del tribunal de la Inquisición y una economía más liberal. Y todo esto está muy mal visto por algunos poderosos de la España de finales del siglo XVIII y principios del XIX, víctima de un atraso que contrasta con los aires revolucionarios e ilustrados que soplan desde Francia.

Jovellanos es un hombre culto que destaca en muchos ámbitos; como jurista, político, escritor, pedagogo, historiador del arte y filósofo, entre otros. En Mallorca, durante su cautiverio, también deja una honda huella. A pesar de estar privado de su libertad, no permanece inactivo y se interesa por la isla. Estudia su historia, su cultura y su arte. Hace buenas amistades y contribuye a que Mallorca avance hacia la modernidad ideológica.

Cartuja de Valldemosa en Mallorca – Azulejos Cartuja de Valldemossa

En abril de 1801 Jovellanos llega efectivamente a Mallorca y es conducido preso a la Cartuja de Valldemosa. Las órdenes son claras: hay que impedirle cualquier comunicación con el exterior, incluso por escrito. Recluido en su celda, de la que sale únicamente para pasear por el claustro y asistir a misa, cae enfermo. Los cartujos le dispensan todas las atenciones que pueden e, incluso, el prior solicita a la Corte que le relajen el castigo. Sin esperar el permiso, le proporcionan libros y papel para escribir y le dejan salir por los alrededores. El, agradecido, y dado que mantiene el sueldo de consejero de Estado, ayuda a pagar parte de las obras de la nueva iglesia, compra libros para la biblioteca de la cartuja y, además, reparte limosna entre los necesitados de Valldemosa. Todo ello reporta la estima y la complicidad de los que le rodean.

Para distraerse, empieza a estudiar botánica, instruido por el monje encargado de la botica, así como la historia de la cartuja. Reanuda su Diario. A petición de la Sociedad Económica Mallorquina de Amigos del País, redacta la Memoria sobre la Educación Pública o Tratado teórico-práctico de enseñanza, un tratado pedagógico en el que proponía crear en Palma un centro de enseñanza media gratuito y de admisión libre de alumnos, siguiendo el modelo de Gijón (Gijón recuerda a Jovellanos). Envía una Representación, o súplica, dirigida a Carlos IV, en la que afirma desconocer los motivos de su reclusión. Sin embargo, al enterarse el rey de que, pese a las órdenes dadas, el preso no permanece incomunicado, ordena su traslado a la prisión militar del Castillo de Bellver, un lugar mucho más riguroso. En mayo de 1802, su salida de Valldemosa, escoltado por el ejército, se convierte en una manifestación de dolor de lo lugareños. La defensa del prior, del obispo de Barcelona y de otros ha sido insuficiente para aplacar al ministro Caballero y evitar el traslado forzoso a Bellver.

Retrato de Jovellanos pintado por Goya - Castillo de Bellver en Palma de Mallorca

El 5 de mayo de 1802 Jovellanos es trasladado, con un fuerte aparato militar, al Castillo de Bellver en Palma. Aquí la reclusión es mucho más dura y le niegan incluso el papel y la tinta con el fin de evitar cualquier posibilidad de comunicarse con nadie. Recluido en una estancia carente de luz, contrae unas cataratas que le dejan prácticamente ciego; la ausencia de ventilación y la falta de ejercicio físico le causan problemas de riego sanguíneo que derivan en jaquecas, dolores reumáticos y otras dolencias crónicas. A ello contribuyen, sin duda, la tristeza y el desánimo provocados por el hecho de no conocer el motivo ni la duración de un encarcelamiento tan arbitrario. Ante esta situación, el médico ordena que se bañe en el mar, a lo que finalmente le autorizan, siempre custodiado, en Cala Major. Se gana pronto la amistad de los oficiales que le tienen a su cargo. A pesar de las prohibiciones, consigue escribir y, con algunas complicidades, mandar fuera del castillo mensajes cifrados (algunos en bable, otros en latín), firmados con seudónimos o anagramas y fechados en lugares desconocidos. Le permiten, asimismo, leer y, de esta manera, Cicerón, La Biblia y La Imitación de Cristo pasan a ser en buena medida una medicina para superar la desesperanza que le provoca el cautiverio.

En 1805 Jovellanos empieza su Memoria del Castillo de Bellver, descripción histórico-artística, que es guía geográfica y diario sentimental y está destinada al también gijonés Juan Agustín Ceán Bermúdez, probablemente el primer historiador del arte español. Recordemos que hasta 1805 su prisión fue rigurosa por lo que Jovellanos se centra en Bellver. Es gracias a la ayuda de colaboradores que Jovellanos podrá comenzar a escribir sobre otros monumentos de Palma; ellos le describen, le traen documentación y hasta le proporcionan dibujos.

A partir de 1806 las condiciones de su presidio se relajaron. Jovellanos continua a trabajar en sus Memorias histórico-artísticas que, junto a las Memorias del Castillo de Bellver, son aún hoy obras imprescindibles para conocer la historia del arte gótico de Mallorca y que en la época resultaron fundamentales en la recuperación del gusto por la estética medieval y en la construcción del prerromanticismo en la sociedad española. Paseos, visitas del gobernador y otros miembros de la aristocracia mallorquina, misas, chocolates, lecturas, meriendas y baños en el mar son el diario de Jovellanos de 1806 a 1807.

Monumento a la memoria de Jovellanos en el Castillo de Bellver en Palma de Mallorca
“A la memoria del sabio, virtuoso, eminente varón Don Gaspar Melchor de Jovellanos. / En este aposento soportó con ánimo sereno y tranquila conciencia rigorosa prisión, desde el día 5 de mayo de 1802 hasta el 6 de abril de 1808. / La Sociedad Económica Mallorquina en sesión del 12 de octubre de 1849 acordó por aclamación dedicarle este monumento.”

Cuando el motín de Aranjuez colocó en el trono a Fernando VII y a puertas del alzamiento contra las tropas napoleónicas, Jovellanos fue liberado. La orden se da un 22 de marzo de 1808 y pronto se pone en práctica. Tras esta etapa, ocupará un cargo destacado en la Junta Central. El gijonés fallece tres años más tarde, el 27 de noviembre de 1811, en el Puerto de Vega (Asturias) mientras huía de la ocupación francesa.


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En alguno de sus paseos por las inmediaciones de Bellver, Jovellanos llegó a interesarse por Son Boter, finca que Joan Miró convertiría en taller de creación un siglo y medio más tarde.

lunes, 18 de marzo de 2013

Visita al Castillo de Bellver en Palma de Mallorca

A tres kilómetros del centro de Palma, sobre una colina, se halla una de las más originales y carismáticas construcciones de Mallorca. Se trata del Castillo de Bellver.


Exterior Castillo de Bellver en Palma de Mallorca – Patio, escultura bajo los arcos – La Torre Major o del homenaje

Fue construido entre 1300 y 1311 por orden del Rey Jaime II de Mallorca. Hay que decir que desde allí las amenazas foráneas, que podían llegar por tierra o por mar, se detectaban fácilmente. El castillo era también un lugar que podía servir de refugio en caso de peligro. Y, además, era una elegante residencia real.

Vistas desde el Castillo de Bellver en Palma de Mallorca

El castillo consta de un edificio gótico de planta circular con cuatro torres. La Torre Major o del homenaje es la única no encastrada al conjunto. Bellver fue construido en marès, un tipo de piedra arenisca frecuente en las Baleares. El interior del castillo tiene acabados muy refinados, como residencia real que será. En la planta baja se hallaban las estancias destinadas al abastecimiento del conjunto. Arriba, estaban las dependencias de la familia real, las salas oficiales y la Capilla de San Marcos.

Planta circular del Castillo de Bellver en Palma de Mallorca

Patio interior y arcos en el Castillo de Bellver en Palma de Mallorca

Después de usarse como residencia real, el Castillo de Bellver aloja durante años a las principales autoridades de la isla y comienza a servir en ocasiones como prisión. En el siglo XVI, en pleno conflicto por la sucesión de Carlos II, los partidarios del archiduque Carlos de Austria construyen el revellín exterior, una nueva línea defensiva que debía servir para hacer frente al avance de las fuerzas de Felipe de Anjou.

Es a partir de la Guerra de Sucesión que el castillo se convierte en la principal prisión política y militar de la isla. Importantes personalidades como el gran ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos (Jovellanos en Mallorca), François Arago y el general Luis de Lacy pasaron por Bellver. En vuestra visita, encontraréis un especial recuerdo a la imagen del intelectual gijonés.

En tiempos de la Guerra Civil, el castillo, como el país, vive momentos dramáticos con el encarcelamiento de más de 800 presos.

Para entender la historia de Mallorca, hay que visitar Bellver. Además, el castillo alberga el interesante Museo de la Historia de la Ciudad, que da cuenta de la huella que multitud de pueblos han dejado en Palma.

Cabezudos en el Museo de la Historia de la Ciudad en el Castillo de Bellver en Palma de Mallorca

El castillo también acoge la Colección Depuig de escultura clásica. La colección pertenecía a Antoni Depuig i Dameto, un cardenal mallorquín en tiempos de la Ilustración.

Patio interior y escultura de la Colección Depuig en el Castillo de Bellver en Palma de Mallorca


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La torre del homenaje toma este nombre porque en este tipo de torre se celebraba la ceremonia del homenaje en la que se realizaba un juramento de fidelidad y obediencia al rey o señor.